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¿Qué son los reflejos primitivos y cómo influyen en el desarrollo del bebé?

El ser humano es un mamífero del tipo de “acarreo” pasivo. Esto significa que su gestación es el período de ser llevado o transportado desde que se produce la implantación del óvulo fecundado hasta el desplazamiento autónomo alrededor del primer año de vida.

Pero el ser humano es una criatura prematura fisiológicamente hablando, es decir, nace antes de que su desarrollo se haya completado, por lo que una parte de la gestación se realiza en el medio intrauterino, y otra parte en el medio extrauterino. El parto y nacimiento, constituyen la transición entre estos dos medios, momento básico para la formación y rodaje “unidad madre-bebé”, fundamental en el desarrollo del recién nacido. Se trata de una etapa crítica desde el punto de vista neurológico, hormonal y afectivo.

En el medio intrauterino el bebé está rodeado por líquido amniótico dentro de la bolsa. Su alimentación y respiración dependen de su madre. Se encuentra a una temperatura estable. Tiene libertad de movimiento. Está completamente replegado sobre sí mismo, adecuándose a la forma y el espacio del útero.

Los primeros sentidos en desarrollarse son el táctil, el vestibular y el propioceptivo, sentidos fundamentales para su desarrollo. Le van a permitir hacer cosas como chuparse el dedo, jugar con el cordón umbilical, o disfrutar de ser mecido dentro del cuerpo de su madre.

Esta estimulación continua de los sentidos va a hacer que aparezcan los Reflejos Primitivos.

 

¿Y qué son los Reflejos primitivos?

Básicamente son una serie de movimientos involuntarios, regulados por el tronco encefálico (la parte más primitiva del encéfalo y la que primero se desarrolla) que le van a ayudar a nacer y a sobrevivir en el  exterior, hasta que se convierta en una persona autónoma.

Imaginad el cambio tan espectacular que vive el bebé tras el parto. Pasa de un medio acuoso a un medio aéreo. Por primera vez va a sentir la acción de la gravedad limitando el movimiento del que disfrutaba dentro del útero materno. La respiración, circulación y digestión son totalmente diferentes a los primeros meses de gestación. Comienza la termorregulación. Pasa de un entorno completamente vivo a uno parcialmente vivo. Las referencias sensoriales han cambiado, por lo que tienen que reprogramar sus sentidos usándolos.

Es lógico pensar que el bebé tiene que estar preparado para todos estos cambios antes de que se produzcan. Lo que significa que los Reflejos tienen que aparecer durante la etapa intrauterina, activarse en el parto, desarrollarse e integrarse en patrones de movimiento más complejos durante el primer año de vida (exceptuando un par de ellos que se integraran antes del tercer año), para que pueda darse un adecuado desarrollo en el bebé. Y todo esto siguiendo un Programa Motor Interno: estar boca arriba, darse la vuelta, ponerse boca abajo, mover culete de lado a lado, reptar, ponerse a cuatro patas balanceándose sobre manos y pies, sentarse sin ayuda, gatear, ponerse sobre los pies, y caminar.

 

¿Cómo influyen en su desarrollo?

Los diferentes estímulos que recibe el bebé a nivel táctil, propioceptivo, y vestibular, a través de numerosas experiencias de carácter repetitivo, provocan los reflejos primitivos que controlan la actividad motora del niño. Este hecho, unido al Programa Motor Interno en el que se repiten los patrones de los reflejos, hace que el bebé consiga adquirir nuevas habilidades. Es un proceso en el que se produce la mielinización de las neuronas, fundamental para la maduración cerebral.

Hablar de maduración cerebral es lo mismo que hablar de conexiones neuronales, o cómo la información viaja del encéfalo al resto del cuerpo y viceversa. En este sentido va a ser importantísima no solo la cantidad de conexiones que se crean, sino la calidad de las mismas. Sería algo parecido a construir las carreteras en el Sistema Nervioso por dónde transitará durante toda su vida. Y para poder hacerlo necesita constancia y repetición, sin caer en la sobreestimulación.

 

¿Qué circunstancias pueden dificultar su aparición, desarrollo e integración?

Hay diversos factores que pueden interferir tanto por causas médicas como por causas ambientales:

  • Prematuridad
  • Parto intervenido
  • Lesión cerebral durante el parto
  • Enfermedad durante embarazo o primeros días de vida
  • Ambiente externo pobre en estímulos
  • Uso de “portabebés” (que no “porteo”) que limitan el movimiento
  • Otros

Es aconsejable realizar una valoración y un entrenamiento con movimientos rítmicos si vemos que algún/algunos de los Reflejos Primitivos no está desempeñando correctamente su función, no ha aparecido, o perdura más allá de la etapa en la que se necesita.

En Corpore Técnicas Integrativas estamos formadas en Blomberg Rhythmic Movement Training (Entrenamiento de Movimiento Rítmico e Integración de Reflejos Primitivos), entrenamiento desarrollado por el Dr. Harald Blomberg, basado en los movimientos naturales que realizan los bebés, y adaptado para ser realizado también por niños y adultos, cuyo objetivo es la integración de los reflejos primitivos.

Patricia López García
Terapeuta y Docente en Corpore Técnicas Integrativas
Terapeuta ocupacional. Osteópata
Formada en BRMT®.

 

 

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